martes, 9 de mayo de 2017

Todo lo que voy a hacer cuando me deje de doler la panza




Volví.

      Hoy llegué y la heladera se había descongelado, tuve que cocinar todo lo que guardaba frizado. Cocine mucho y puse los redondos, de fondo. Casi resulta inevitable que me hagan acordar a vos. Es curioso, pero por un rato volví otra vez al cuarto en Parque Chas. Por un rato me encontré parada de nuevo sobre la cama y te vi dibujando en el tablero, el de animación. "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".
     Durante muchos años indagué sobre los viajes en el tiempo para poder volver un momento, aunque sea sólo a charlar. Pero aún parece que no son factibles, o al menos, para una pequeña sonidista del subdesarollo como yo.
      Mientras cocinaba iban pasando los temas en modo aleatorio. Los redondos tienen esa fuerza mística poderosa que todo atraviesa y así de fácil te trajeron de regreso, los dibujos, las fotos, las películas... y yo, sorprendida, no quería bajar de la cama. Por un instante tiempo y espacio se desfiguraron y "entonces" fue "ahora" y no hubo mas distancia que la que separaba la cama de tu silla. Me quedé, congelada mientras te miraba dibujar, casi sin respirar para que la tarde, el cuarto y la cama no desaparecieran.

       En eso sonó el celu, mi madre, quería saber cómo había encontrado la heladera. Corté y puse a Frusciante, Beck, Arcade Fire, random. Saqué las cosas del horno, las dejé enfriar, reabrí el blog y me senté a escribir. Le agradezco a los redondos por resolver mis problemas temporo espaciales, pero hoy no. Hoy estoy en otra y, la verdad, necesito salir a comprar un tupper para meter toda esta comida. Voy a ponerme un abrigo y caminar por la avenida buscando el Colombraro del barrio apurada antes de que cierre, pensando en el tupper, en lo caro que está todo y en que no soy esa chica parada en tu cama y que esas tardes, aunque hoy ya no quiero que vuelvan,  no me dejaran ser la misma, nunca más.





domingo, 24 de enero de 2016

Este domingo




I move the stars for no one.





domingo, 30 de agosto de 2015

Postal



Hoy fue una tarde rara. Feriado. Salí a las 6 del trabajo al sur de la ciudad. Las calles estaban mojadas pero había sol. En una esquina un hombre con un grabador ponía música y palmeaba energicamente al ritmo. Los negocios estaban casi todos cerrados pero en una librería conseguí un libro viejo, roto, oxidado y de cuero, "sueño de una noche de verano"  dice en el lomo. En la calle había mucha gente sacándose fotos con las esculturas populares nuevas y un hombre que caminaba chocando a todos y pedía disculpas haciendo una reverencia. Crucé la avenida,  una mariposa volaba en la senda peatonal, me quede mirando desde la vereda como daba vueltas sobre el asfalto negro hasta que se fue (ojalá que este año haya de nuevo invasión de mariposas). Sobre otra avenida había banderines, también, 2 perros llenos de rastas que llevaban en el hocico botellas de plástico robadas de la basura y arrastraban a una chica en rollers. 
Llegaba a casa cantando y como fue una tarde rara, no se bien por qué, quise mandarte esta postal... y paz.

Un abrazo, desde algún lugar.

04-03-14



Hace (mas de) un año en Marienbad



-Es como... me voy de viaje y en un tiempo nos volvemos a ver.
-Dale. Mandame una postal desde algún lugar.




sábado, 22 de agosto de 2015

Anochecer de un semestre agitado



Pequeños momentos luz. 
Epifanías y anagnórisis.
Reencontramos los cuentos que queríamos tener.
Y no los queremos soltar.


Desde ahora y para siempre.











miércoles, 15 de julio de 2015

L'Apocalypse des animaux




Era un sweater de lana tejido a mano, con rayas blancas y amarillas, un edificio violeta en el medio y una antena de televisión. 
Era horrible.
En mis sueños aún lo quiero llevar puesto.
Dejaba la cabeza pegada al parlante.
De  noche, brillaban la lámpara y las lucecitas del amplificador.
La escucho en la cocina, pero está en todas partes.
Muy quieta. 
Que la canción no acabe nunca.



Y la casa se llenó de amor por siempre en esta noche de reyes.



jueves, 11 de junio de 2015

Quememos el disco



Hasta que nos lo creamos.







martes, 19 de mayo de 2015

Sin permiso








Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.







martes, 5 de mayo de 2015

Lobo suelto



No creo en el príncipe azul.
Si en los pastorcitos mentirosos.

A la gente linda hay que guardarla en la mesita de luz.







jueves, 12 de febrero de 2015

Ho Hey



Ay si.

Hicimos las paces. 


Fue por el color rojo. Y por los peces. Por el eclipse. Por la suelas gastadas y el chocolate. Por la caper. Por los encuentros y los desencuentros. Por las cervezas y los tragos amargos. Las manos y los espejos. Los hermanos. Lejos y cerca. Por las idas, las vueltas. Por el G2. Por las sorpresas. Por el océano y el western. El verde. El abrigo. Por el abrojito. Por las placas de video rotas. Por las mañanas rotas. Por las noches desvelados. Por el pisco. Por la tierra y por los potenciómetros. El magnesio. Por el cielo amarillo y porque llovía con sol.  Por las canciones de regalo (que siempre guardo). Por las bicis en hora pico. Por los cristales, el paraguas y la ypf 24 horas. Por la pava oxidada. Por los cuencos que vibran. Por el cif, el raid y los envases de cerveza. Por los oídos cansados. Por las manos contentas. 
Pero más que nada, creo que fue por el color rojo.

La vida y yo estamos a mano. Y nos queremos mucho.


um beijo